marzo 13, 2025
[…] El ascensor va haciendo su recorrido facilitando la entrada y salida de personas; en una de
las plantas entra una mujer bellísima de piel morena y pelo negro azabache. Su vestimenta es
espectacular: minifalda, medias oscuras, tacones y una blusa ajustada con varios botones
abiertos que deja entrever esos grandes pechos que bambolean al ritmo de sus caderas. Su
presencia es tal, que cuando se han abierto las puertas del ascensor se ha hecho un silencio
repentino y las personas han empezado a moverse cual fichas de tetris para dejarle espacio.
Me siento totalmente hipnotizado y noto como un chorro de sangre golpea todo mi cuerpo.
Ella empieza a capturar la atención de todos mis sentidos, y a medida que se adentra en el
ascensor también lo hace en mi mente; noto como nuestras miradas se cruzan, se mantienen y
puedo percibir como sus pupilas se dilatan al verme. Mientras avanza hacia mí, se muerde
accidentalmente y con disimulo su labio inferior, gesto que para mí no pasaría desapercibido.
Cuando está a mi altura, me mira sutilmente de arriba a abajo y se gira dándome la espalda
como ignorando mi presencia; momento en el que se cierran las puertas y se recoloca el tetris
del tumulto. En ese momento, siento que estoy muy cerca de ella porque puedo notar su olor
a un perfume floral de jazmín y rosas muy ligero, pero con presencia. Me percato que mi
espalda no puede incrustarse más en el fondo del ascensor, así que es ella la que ha invadido
mi espacio vital, y yo encantado: porque es un terreno que ya he dado por perdido. Trato de
contener mi respiración y exhalar suavemente para no mover su pelo, a la vez que noto que
nuestra distancia corporal se acorta cada vez más y más. Es como si dos meteoritos fueran a
colisionar irremediablemente, ¡¡y así sucede!!. Su cadera y culo respingón aterrizan en mis
pantalones, noto como se frota suavemente contra mi pértiga que va cogiendo poco a poco el
tamaño de un mástil. El ascensor sigue subiendo de planta, al mismo ritmo que la elevación de
mi miembro. No le puedo pedir más a mi primer día de trabajo y al ver que en el ascensor no
cabe un alma, empiezo a jugar yo también metiendo mis manos por debajo de su minifalda.
Me percato que no lleva ropa interior y puedo sentir la humedad de su sexo entre mis dedos.
El tiempo parece detenerse, ella se separa un poco y noto como su mano agarra fuertemente
mi verga, empieza a acariciarla por fuera del pantalón. Es tal mi excitación que puedo notar las
venas de mi miembro que están a punto de explotar. De repente el ascensor se para en la 45, y
alguien espeta ¡¡45!!, ooops mi planta.
Me recompongo como puedo y pido por favor que hagan ese tetris para facilitarme el camino
hacia la salvación o salida. Con mi maletín consigo disimular mi erección hasta la salida del
ascensor, no sin antes clavar mi mirada en ella y dedicarle mi mejor sonrisa lasciva. Ella juega
en ligas mayores y me susurra al oído “llámame”. No me da tiempo a pedirle el número
cuando se cierran las puertas y allí me quedo yo en el rellano acomodándome entero: desde la
respiración, pasando por la ropa interior hasta mi mástil, que ya es momento de plegar velas...
Extracto del relato #1 Mi trabajo en Analytics Corporation. Si quieres saber cómo termina la
historia puedes hacerlo visitando:https://bit.ly/3LPBDCT